HONDURAS: PROCLAMA DE LA DIGNIDAD Y LA JUSTICIA


Después de 38 gloriosos días de esta huelga de hambre como expresión extrema de la lucha de resistencia pacifica y ciudadana, los fiscales en protesta y ciudadanos y ciudadanos que instalamos nuestras carpas en los bajos del Congreso Nacional y quienes nos han acompañado con estoicismo y condiciones adversas en la zona del Aguan, en el Progreso, la Ceiba y San Pedro Sula, en Occidente y en otros lugares del país; a la sociedad hondureña y a la comunidad internacional damos a conocer nuestra siguiente proclama: 

  1. Que hemos resistido este sacrificio con nuestro orgullo de ser hondureños y hondureñas, hemos sufrido hambre, pero cada día que crecía la necesidad y la urgencia por comer, fue creciendo nuestra solidaridad y nuestro dolor con el pueblo empobrecido sometido por los corruptos y explotadores de nuestro país a vivir hambreando. Hoy nuestra hambre de justicia y nuestra solidaridad con los empobrecidos y toda la gente humillada se ha convertido en una opción permanente de nuestras vidas.
  2. Que hemos resistido esta lucha pacifica con una decisión personal y voluntaria y a lo largo de 38 días nos hemos abstenido de ingerir alimentos sólidos por una opción por la justicia y la dignidad de nuestra patria, y quienes nos han acusado de violar nuestro ayuno cargarán en su conciencia, si es que la tienen, esa mentira que en lugar de dañarnos nos sitúan en el camino de la ética y la transparencia y nunca en el camino de la doble moral que caracteriza a una pequeña parte de la sociedad, de los saciados de recursos materiales y de privilegios políticos, económicos y religiosos.
  3. Que en estos 38 días de esta lucha en la resistencia pacifica y ciudadana hemos recibido el regalo de la solidaridad de la Honduras ética, la Honduras honesta, la Honduras digna expresada en miles de ciudadanos y ciudadanas que individualmente han hecho suya la lucha que hemos emprendido. En las organizaciones sociales bañadas del calor de la esperanza, las organizaciones populares e indígenas, iglesias evangélicas y católicas, organismos no gubernamentales y de incidencia que sobrepuestos a sus propios intereses y administraciones se han abierto generosamente al llamado de la dignidad y la justicia para toda Honduras.  

    Esa Honduras digna y patriótica desfiló por nuestras carpas, marchó por las calles, clamó por una patria justa y honesta y nos ha dejado esa reserva fresca de solidaridad y lucha que se constituye en garantía de una patria nueva que se comienza a construir como el mayor regalo para la Honduras del siglo  XXI. 

  1. Que hemos experimentado en carne propia y como nunca lo pudimos imaginar la crueldad, inhumanidad y deshonestidad de la clase política y un sector rancio del empresariado que son vergüenza y una mancha podrida para nuestra patria. Sus cálculos políticos, sus sucios arreglos, el manoseo de las leyes, sus promesas incumplidas, el vano  e idolátrico uso del nombre de Dios en sus bocas, sus compromisos con la corrupción, el sometimiento de la institucionalidad y del estado de derecho a sus caprichos y arbitrariedades, la protección a sus intereses, aun a costa de la vida de las personas, nos han abierto los ojos a la necesidad de luchar tenazmente contra esta casta infame que deberá ser erradicada de la faz de la política del estado hondureño.
 

    Esa clase  política ha destruido nuestros valores, ha pisoteado nuestras leyes en nombre de la Constitución de la República, ha dicho el nombre de Dios cuando va a decidir en contra del pueblo y se ha aprovechado de la paciencia e ignorancia  de la gente humilde para apropiarse del estado hondureño para sus propios intereses y caprichos. Esa clase política antipatriótica y sucia es la que ha construido la corrupción como un modo de hacer política y de chantajear y traficar con las necesidades de todo el pueblo hondureño, luchar contra esa clase política hasta hacerla desaparecer de la faz de la patria, ha sido uno de los máximos convencimientos que hemos heredado en estos  38 días de huelga de hambre. 

  1. Hemos arrancado dos importantes instrumentos jurídicos a esa clase política infame, el Decreto orientado a la investigación y suspensión del Fiscal General y Adjunto y el Decreto orientado a conformar las comisiones responsables de investigar  el descalabro del Ministerio Público y la revisión de los expedientes que vinculan a altos personajes de este país con actos precisos de corrupción pública.

    Bien sabemos que esos instrumentos, como todos los instrumentos jurídicos, en manos de esa clase política, serán amañados y manoseados, pero son conquistas de todo el pueblo hondureño, ese pueblo que hoy está en pie de lucha, tendrá que defenderlos. Exigir con alma y corazón su cumplimiento para que nuestro sacrificio, nuestros gritos y movilizaciones no se queden en vano. Todo el pueblo hondureño a defender los instrumentos que hemos arrancado a fuerza de lucha y sacrificio a quienes se han apoderado de nuestro estado hondureño, y se han empecinado inútilmente en robar nuestras esperanzas. 

  1. Que hoy concluimos esta fase de huelga de hambre, pero la lucha de resistencia pacífica y ciudadana apenas ha iniciado.

    Convocamos a nuestro pueblo; el más hermoso, el honesto, el que tiene una sola cara de dignidad, el que se ha levantado a la voz de la justicia y en contra de la corrupción, lo convocamos a proseguir en lucha organizada y con todos los métodos pacíficos, los únicos con plena capacidad de desbaratar y destruir los planes de esta clase política violenta y corrupta. 

    Convocamos a nuestro pueblo a proseguir la lucha de resistencia desde las trincheras de la calle, la organización popular y comunitaria, desde las iglesias fieles al evangelio de Jesucristo, desde las instituciones públicas y privadas donde trabajamos, desde las aulas y desde el campo. 

    Convocamos a convertir en trinchera de lucha todos los espacios donde exista dolor de patria y donde exista dignidad y repudio a nuestra perversa clase política. Que proclamamos nuestro repudio a la clase política  para siempre y hoy más que nunca solo el pueblo salva al pueblo. 

    Con esta huelga de hambre estamos dando nuestra ofrenda para que la lucha por la dignidad y en contra de la corrupción sea el rumbo que defina nuestro siglo XXI, desde la resistencia pacifica y ciudadana.  

    Este sacrificio no puede quedar en vano, porque una sociedad que no valore la lucha con el sacrificio del propio cuerpo y la vida no merece tener dignidad, y nosotros seguiremos ofreciendo lucha y dignidad. Por eso pueblo hondureño a todas las organizaciones, organismos, instituciones, ciudadanos y ciudadanas que nos han acompañado en estos 38 días les convocamos a la gran asamblea de la dignidad y la justicia encabezada por todos los huelguistas que estuvimos en los diversos lugares del país. Esta asamblea la realizaremos el día sábado 24 de este mismo mes de Mayo  a las 10:00 de la mañana en estos mismos bajos del Congreso Nacional. 

    Esta asamblea compañeros y compañeras es para definir la gran estrategia de lucha, para proseguir la causa por la dignidad y contra la corrupción que hemos iniciado con esta huelga de hambre y que no parará hasta que logremos ver una Honduras libre de la clase política y corrupta y de todos aquellos que la amparan y bendicen. 

    Desde este momento inauguramos la etapa siguiente de la lucha de resistencia pacifica y ciudadana y ahora el pueblo organizado tiene la palabra y asume el proceso de lucha. 

    Finalmente proclamamos el triunfo en esta batalla y el inicio de la victoria y la guerra contra los enemigos de la patria, los que la entregaron al capital internacional, los que saquearon la empresa pública, los que destruyeron y siguen destruyendo nuestra riqueza ambiental, las que capturaron todas las empresas del Estado, los que impidieron la vigencia de un verdadero Estado de Derecho en Honduras. Esa es la guerra que debemos ganar, ese es el principio de la victoria que nosotros hemos empezado a encarnar y que hoy lo debemos asumir todo el pueblo hondureño.  

    La lucha por el Ministerio Público; compañeros y compañeras, se ha convertido en la lucha por el sistema de justicia, en la lucha por salvar al pueblo hondureño de las ataduras de la corrupción, de las ataduras de la miseria instaurado por la mayoría de señores, que lamentablemente hemos llevado a ese hemiciclo del Palacio Legislativo. Pero hoy han quedado desenmascarados, por eso es que decimos que esta batalla constituye una victoria para nosotros, pero esa victoria debe convertirse, no en la victoria de una batalla, sino en la victoria de la guerra contra los históricos verdugos del mismo pueblo hondureño. 

    Así que nosotros les animamos que a partir de hoy, este movimiento se encarna en cada uno de los hondureños y hondureñas honestas, ese es el reto, el desafío y esa es la construcción de la nueva Honduras del siglo XXI, a eso les animamos y a eso estamos animados nosotros hoy mas que nunca. 

Reiteramos nuestro profundo agradecimiento y convencimiento para consolidar el éxito de la patria nueva, de la patria de todos los héroes, que hoy consolidamos este esfuerzo. Muchísimas gracias a todos y todas. 



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